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Los conversos y la Guerra de las Comunidades

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No está estudiada la participación de los cristianos nuevos en el alzamiento comunero pero en el complejo problema de las Comunidades de Castilla, resulta interesante observar las relaciones familiares de algunos de los personajes que fueron claves en el alzamiento, como es el caso de Juan Bravo. Tres son las generaciones que están presentes en su caso y son cruciales en los acontecimientos que tuvieron parte antes y durante el conflicto de La Guerra de las Comunidades.
 
Juan Bravo pk
El judío Abraham Senneor es quien el 15 de junio de 1492 recibe las aguas bautismales en el Monasterio de Guadalupe, apadrinado por los Reyes Católicos. Toma el nombre de Fernán Pérez Coronel, linaje que los Reyes quisieron perpetuar, apellido perteneciente a la extinta familia andaluza de los Coroneles. Entre otros favores reales le conceden una hidalguía y un regimiento en Segovia al que accede por la renuncia  de Andrés Cabrera. Fue su hijo Iñigo  quien disfrutó de estos privilegios a su muerte. El linaje se hace tan notorio que solía llamarse Barrio de los Coroneles –según el Marqués de Lozoya- lo que luego se denominó Barrio Nuevo. 
 
Las capitulaciones matrimoniales de Juan Bravo y María Coronel, hija del regidor Íñigo, manifiestan muy claramente el deseo de los Coronel de atraerse al futuro yerno. Hasta el punto de que se obliga a la hermana mayor, Leonor, a meterse monja y renunciar a sus derechos en favor de María. Él mismo cede el privilegio que tiene de servicio y montazgo y renuncia en su favor al regimiento que tiene en la ciudad. 
 
No es extraña tanta generosidad por parte de esta familia de conversos al acoger al esposo de doña María, probablemente el primer cristiano de viejo abolengo que se enlazaba con ella. Los otros apellidos de la familia, Dávila y del Río, eran sospechosos a los ojos de la Inquisición; mientras que, los Bravo, eran gente apreciada en la ciudad y Juan por parte de su madre –una Mendoza- entroncaba con la más alta nobleza.
 
Dada la costumbre medieval de agruparse en torno al pariente mayor y las relatadas muestras de aprecio, hacen pensar que el futuro capitán de la Comunidad entraría a vivir con sus suegros en los palacios de la judería, con el escándalo que pudiera provocar al ser un cristiano en un barrio maldito.
La unanimidad de la familia Coronel en seguir las banderas de la Comunidad, que contrasta con las divergencias de los otros hijos de doña María de Mendoza, dan pábulo a la sospecha de que el capitán Juan Bravo lo fue por influencia de su suegro.
 
Por lo que se refiere a Segovia, llama la atención la presencia de varios individuos a los que se atribuía sangre hebrea, como los sobrinos del Licenciado Peralta, los de la Hoz o Alonso Río. A su lado aparecen nombres indiscutibles  como Diego de Cáceres, los Cuéllar, los Avendaño o el Bachiller Guadalajara y un Cascales descendiente de San Fernando. A veces la sangre de Israel adquirida por vía femenina late oculta bajo los antiguos blasones, como ocurre en el caso de los sobrinos de Peralta y resulta muy difícil determinar la personalidad racial de cada individuo.
  
Fuente. Luis Peñalosa: Juan Bravo y la familia Coronel
 
 
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